El muchacho a quien nos referimos trabaja en la construcción y vive en un suburbio de París No habla español y nunca ha visitado América, pero desde niño ha sabido que fue adoptado en Guatemala, cuando tenía un año y medio.
Se lo contaron sus propios padres, una pareja de franceses que en 1984 lo adoptó a él y a
su hermana, una niña recién nacida. La mamá biológica, le contaron, trabajaba como prostituta y no
podía mantenerlos. Y esa versión le bastó hasta hace un par de años, cuando el joven quiso
indagar más sobre sus orígenes. Se propuso conocer a su mamá guatemalteca, ver si se
parecía a ella y preguntarle por qué lo había dado en adopción. Pero la verdad es que no le ha
ido bien en la búsqueda.
Con el acta de su adopción en mano, en donde aparecen los datos generales de su mamá,
Diego trató de localizarla en internet sin éxito. Luego, buscó a guatemaltecos por medio del
Skype (red de telefonía por internet) que hablaran francés. Y sí, encontró a varios, pero en
cuanto les pidió ayuda, dejaron de responder la llamada. Fue hasta hace dos meses que
contactó a Lucía, una guatemalteca que lo ha ayudado a descubrir algunas cosas, aunque no
muy agradables.
Lucía fue a buscar a la madre natural a una dirección en la zona 1 que resultó ser
falsa. La mujer, que ahora tendría 47 años, tampoco vive en la casa que reportó en la
municipalidad. Y la abogada que hizo el trámite está muerta.
Los padres nunca vinieron a Guatemala. Ellos realizaron la adopción a través de una
asociación belga que ya no existe y nombraron a una apoderada aquí, tal y como lo sugirió la
notaria. Los niños les llegaron en un avión, luego de que pagaron US$3 mil por cada uno. La
pareja de franceses confió en la legalidad del proceso porque sus hijos provenían de un
orfanato público, a cargo de Ofelia de Gamas, la cuñada del entonces jefe de estado, Óscar
Mejía Víctores.
“Es posible que seas un niño de la guerra, arrebatado de tu madre, que quizás esté muerta o
desaparecida, “¿estás dispuesto a lidiar con esto?”, le hizo ver Lucía por el Skype. Y le
aseguró estar listo para saber la verdad, sea cual sea. Aunque su hermana le insiste en que
son franceses y punto, el muchacho se hizo miembro de la asociación francesa “Voces de losAdoptados”, en donde hay diez guatemaltecos que también buscan sus orígenes, y aceptó que
su caso ingrese a la lista de la Liga de Higiene Mental de niños desaparecidos durante el
conflicto armado interno.
Puede ser una búsqueda larga y poco fructífera, le advirtieron. Pero él está dispuesto.
Guatemala, Kazajastán, Vietnam y Etiopía son los que encabezan el pelotón de países en
donde las adopciones van en aumento y que más niños entregan a hogares extranjeros.
Pero las adopciones aquí son relativamente recientes. Se realizan desde 1965, cuando entró
en vigencia el Código Civil. Y fue a partir de 1978 cuando se emitió la Ley de Tramitación
Notarial Voluntaria, que los abogados pudieron llevar a cabo estas gestiones, entre otros
procedimientos que antes solo podía realizar un juez. La normativa incentivó las adopciones
internacionales.
Los registros de la Procuraduría General de la Nación (PGN) dan cuenta que desde 1997 a
febrero de 2007, se han dado en adopción 26 mil 954 niños. De ellos, solo 657 se quedaron en
Guatemala y el resto está disperso en 39 países; el 84 por ciento, en Estados Unidos.
El porcentaje de personas adoptadas que comienzan una búsqueda de sus parientes
biológicos pareciera ir en aumento. La organización estadounidense Child Welfare Information
Gateway señala que, en Estados Unidos, el 50 por ciento de los adoptados indagan sobre sus
orígenes en algún momento de su vida.
Tanto los hijos adoptados como sus padres adoptivos se están interesando más por saber en
dónde vive la familia biológica (principalmente la madre, que en la mayoría de casos hace el
trámite sola), cómo es, si tiene otros hijos y si están bien. Quieren saber si hay parecidos
físicos y si padecen enfermedades importantes. Sienten una intensa necesidad de saber por
qué los entregaron y bajo qué condiciones.
Pero, una vez tomada esta decisión y sabiendo que sus raíces están en Guatemala, ¿cómo
hacen para averiguar sus orígenes? El punto de partida es el acta de su adopción en donde
figura el nombre de la mujer que los dio a luz y su estudio socioeconómico. Estos documentos
siempre quedan en manos de las familias adoptivas y, en la mayoría de casos, los abogados
guardan una copia.
“Los padres adoptivos de les han dado todo el amor que ellos necesitan.
Además, nunca les ocultaron sus orígenes, aunque les dijeron que eran hermanos de sangre y
que su madre era una prostituta que no podía tenerlos con ella, y que por eso los había dado
en adopción”, explicó Lucía Pinto, amiga de la pareja de hermanos adoptados en Francia y
quien facilitó la comunicación con ellos.
“ recuerda que cuando era pequeño, tenía mucho miedo a los soldados. Después de leer
sobre la historia de Guatemala, creyó que, posiblemente, era uno de los niños arrebatados de
su familia por el Ejército”, afirma Pinto.
El joven declara tener una vida plena en Francia. “Soy jefe de una constructora”, manifestó
. Añadió: “Aunque mis orígenes sean guatemaltecos, tengo una vida hecha en Francia”.
Aseguró que no tiene recuerdos de Guatemala. “Por eso es que decidí buscar a mi familia,
para saber exactamente qué fue lo que sucedió”, expresó.
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ResponderEliminarEstoy buscando a mis padres biológicos y me enteré de que mi supuesta madre nunca me había visto. Ella misma me lo dijo y hicimos los ADN. Además, en mis documentos aparecen también Ofelde Gamas, la organisacion hacer Puente y LUCINDA Bautista que fue arrestada por secuestro de niños en 1997 pero salió libre. De momento vivo Francia pero me pase los 9 últimos meses en Guatemala para investigar mi adopción. Todavía no he encontrado la verdad....
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